En la práctica aseguradora es relativamente frecuente que surjan discrepancias entre el asegurado y la entidad aseguradora en relación con la cobertura, la valoración del daño o la interpretación de las condiciones contractuales.
Estas discrepancias pueden derivar en la denegación total o parcial de la indemnización, así como en diferencias significativas respecto a la cuantificación del perjuicio sufrido.
En muchos casos, el conflicto no se limita a una cuestión técnica, sino a la interpretación jurídica del contrato de seguro y de la normativa aplicable.